Puertas de ala de gaviota, pintura bitono…: así era el primer BMW con turbo y que cumple 50 años

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La firma alemana BMW ha creado gran cantidad de vehículos a lo largo de su historia. No obstante, de todas sus creaciones, uno de los coches más curiosos es, quizás, el primer modelo que montaba un turbocompresor en su motor. Un avance tecnológico tal que merecía que se bautizara a ese modelo, precisamente, con ese nombre, ‘Turbo’, Un vehícuo del que ya pasado medio siglo desde su creación y que guardaba otras sorpresas más allá del motor…

Es más, fue toda una inspiración para los siguientes modelos que se vieron la luz años más tarde. Fue a comienzos de los 70 cuando BMW creó un automóvil vanguardista con la intención de presentarlo a todo el mundo en los Juegos Olímpicos celebrados en Múnich el verano de 1972.  

La gama de BMW estaba formada entonces por dos familias, la Serie 02 compacta y los cupés E9. De esta forma, en aquel momento, el ‘Turbo’ irremediablemente llamaba la atención. También por las importantes novedades que estrenaba como convertirse en el primer modelo deportivo con motor central.

No obstante, la realidad es que no se pudo presentar en la ciudad alemana, sino que pasó a disfrutarse en el Salón del Automóvil de Paris en octubre de ese mismo año.

Muchos de los presentes lo describían como una nave espacial en forma de cuña sobre ruedas. Y en cuanto a los colores, el coche estaba bastante detallado por el gran trabajo de pintura al que se había sometido.

Cómo era el diseño del ‘Turbo’

El ‘Turbo’ fue diseñado por Paul Bracg siguiendo la simulación de otros modelos de BMW anteriores pero esta vez con un chasis muy bajo, casi a ras de suelo, y con una gran cantidad de innovaciones en su diseño, deportivo y futurista. Destacaban sus puertas con apertura en forma de alas de gaviota, y su carrocería bitono, con los colores naranja en la parte delantera y trasera degradando hacia marrón anaranjado (en un tono casi burdeos) en la parte central.

Un ejercicio colorista arriesgado (y criticado a menudo) que pretendía dar al coche un aspecto incandescente, como si de una brasa se tratara.

A su vez, a la hora de fabricar este modelo, se afinó al máximo la aerodinámica, puesto que, a la forma de su carrocería, le acompañaban unos faros emergentes, ruedas traseras también aerodinámicas (carenadas) y una línea que recorría todo el vehículo, que se podía elevar desde el frontal hacia la parte posterior para que fluyera mejor el aire.

En cuanto al motor de este automóvil era un 2.0 de cuatro cilindros en línea que lograba una potencia máxima de hasta 280 CV y que permitía pasar de 0 a 100 km/h en 6,6 segundos. El BMW Turbo contenía mucha tecnología avanzada que dio paso a futuros modelos a la hora de producirlos.

Y por si no lo sabías, cuando se realizó su lanzamiento, fue considerado el coche más seguro porque disponía de cantidad de sistemas de seguridad activa y pasiva. Es más, fue el primer BMW equipado con ABS. Entre sus principales avances tecnológicos destacan:

  • Un sistema de alerta de distancia por radar.
  • Una columna de dirección de seguridad plegable con tres articulaciones.
  • Puertas con protección antivuelco.
  • Sistemas de amortiguadores hidráulicos.

Por su parte, el interior se caracterizaba por tener una consola central que estaba orientada hacia el conductor. De hecho, esto se volvió bastante común en las siguientes generaciones de vehículos, sobre todo, en los BMW.  

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