Safarikar: probablemente el coche para safaris con la carrocería más rara

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Cuando uno piensa en un coche para ir de safari, quizá se imagina un 4×4 o un todocamino, pero esa no era la idea de Bruce Baldwin Mohs. A finales de la década de 1960, tras varias incursiones en distintos sectores económicos, Mohs decidió probar suerte en el mundo de la automoción…

De la mano de Mohs Seaplane Corporate de Madison (Wisconsin, Estados Unidos) construyó tres prototipos de vehículos de caza diseñados por el propio Baldwin: así nació el Safarikar. El vehículo está construido sobre el bastidor de un International Harvester Travelall de 1969 y cuenta con mamparas de aleación de aluminio y tungsteno.

El exterior está acolchado con espuma de poliuretano y envuelto en Naugahyde negro, incluido el techo retráctil que puede ser retirado de forma manual. Además, este particular vehículo cuenta solo con dos puertas y su apertura también está fuera de lo normal, ya que permanecen paralelas a la carrocería mientras se deslizan hacia afuera para permitir el acceso a los compartimentos delantero y trasero.

3+banco

La disposición de los ocupantes dentro del coche también es “diferente” a la habituals. La parte delantera aglutina tres asientos: conductor y dos copilotos. La parte trasera equipa un banco que permite su total despliegue para convertirlo en una cama para descansar o dejar las piezas recolectadas durante el safari.

Mientras, el salpicadero era básicamente el mismo que el del todocamino que tomaba como base —como decíamos más arriba, un International Harvester Travelall, el precursor de los SUV premium—, y presentaba una radio AM/FM y una radio CB (Banda Ciudadana).

Ahora este SafariKar único, solo se han producido tres unidades y fueron en la década de los años 70, vuelve a los medios porque uno de ellos sale a subasta.

Un modelo totalmente restaurado durante cuatro años ya en nuestra época. En 2009, alguien vio una mención de un SafariKar en un foro y se dispuso a buscarlo. Lo descubrió abandonado en un aparcamiento de Georgia, localizó al propietario y llegó a un acuerdo para comprarlo.

Este Mohs SafariKar contaba en su interior con un televisor, aire acondicionado y asientos baquet, mientras que para moverlo todo se eligió un motor V8 de 6.4 litros asociado a una transmisión automática.

No obstante, los requisitos a nivel de emisiones de la época —y la subida de los precios de la gasolina por la crisis del petróleo de 1973—, hicieron que sólo se fabricasen tres unidades.

Lo más importante es la vida y la seguridad de los que circulan en nuestro vehículo y también en los de alrededor. Si la carrocería de tu coche necesita un arreglo, con la calculadora online de CertifiedFirst puedes obtener un presupuesto orientativo en función de los daños de tu vehículo y contactar con tu taller más cercano de la red de expertos en chapa y pintura para ponerla a punto.

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