¿Qué tienen que ver una aspiradora y la carrocería de un coche? El sueño que Dyson no ha podido cumplir

¿Qué tienen que ver una aspiradora y la carrocería de un coche? El sueño que Dyson no ha podido cumplir

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El mercado de las aspiradoras experimentó una gran revolución cuando, a principios de la década de los 90, el ingeniero británico James Dyson sacaba al mercado, con la ayuda de una compañía japonesa, G-Force, su primera aspiradora sin bolsa, basada en el principio del separador ciclónico. Gracias al dinero generado por sus ventas pudo crear su propia empresa que pronto desarrolló también secadores de pelo, deshumidificadores, secadores de manos, ventiladores… ¿Qué tiene que ver todo esto con los coches?

A priori,  no mucho, por no decir nada ¿o sí? Hasta llegar al modelo DC01, el primero desarrollado ya íntegramente por Dyson en su propia fábrica y centro de investigación, James llevaba más de una década embarcado en el diseño de su aspiradora ciclónica, para lo que tuvo que hacer más de 5.000 intentos hasta llegar al definitivo.  En uno de sus viajes de aprendizaje a Estados Unidos, en 1983, conoció los resultados de un estudio de la Oficina de Minas de EE. UU. sobre la emisión de partículas de diésel en las minas del país.

El informe sugería que los ratones y ratas de laboratorio sufrían ataques cardíacos, cáncer y otros problemas de salud importantes cuando se exponían a los gases del diésel. Esto hizo reflexionar a James Dyson, que siempre tuvo en mente intentar dar solución al problema de la contaminación derivada de las emisiones de los vehículos con motores de combustión.

El coche 100% eléctrico de Dyson

Y cuando tuvo la tecnología apropiada (baterías, motores…) fue cuando se impuso un nuevo reto: crear desde cero su propio coche 100% eléctrico. Para ello, contrató a un equipo formado por personas procedentes de la industria del automóvil, pues el proyecto incluía, además, la construcción e instalación de toda la cadena de montaje en una fábrica que se levantaría en Singapur.

Bajo el nombre interno de N526, el diseño preliminar mostraba un SUV eléctrico premium de gran tamaño, con capacidad para siete plazas —tres filas de asientos— y un interior minimalista. Por sus dimensiones, su rival ‘natural’ sería el Tesla Model X, al que igualaba en todas: 5.000 mm de largo, 1.700 mm de alto y 2.000 mm de ancho, con un peso de 2.600 kg, pero al que superaría en autonomía.

 

En las fases previas, Dyson había anunciado que esta rondaría los 966 kilómetros (600 millas). El secreto de Dyson residía en la batería. El magnate nunca reveló su capacidad ni su tecnología, aunque centraba sus investigaciones en hacer real la tecnología de las baterías de electrolito sólido. Estas llegarían en una fase posterior, ya que inicialmente las primeras unidades de su coche montarían baterías tradicionales con electrolito líquido.

La mecánica también era similar a la del Model X, con dos motores eléctricos gemelos, capaces de ofrecer 400 kW de potencia (536 CV) que le permitirían acelerar de 0 a 100 km/h en 4,8 segundos y alcanzar una velocidad punta de 250 km/h. En cuanto al interior, se diseñó un conjunto minimalista, que prescindiría de las clásicas pantallas para transformar el tablero de mandos en un holograma.

Adiós a un sueño

Sin embargo, en octubre de 2019, y después de dos años de trabajo, el magnate británico tuvo que dar por finalizado su proyecto en el que habían trabajado 523 personas de manera intensiva. La inviabilidad económica, y no el desarrollo técnico, dieron al traste con el proyecto.

SUV electrico de Dyson_5

Dyson estima que el precio al que hubiera tenido que vender el coche para ser viable era de 150.000 libras (167.000 €), muy por encima de lo que cuesta un Model X Performance totalmente equipado que ronda los 130.000 €. El magnate asegura que al principio el proyecto sí era viable, pero que no era posible asumir los riesgos que sí han tomado los fabricantes de vehículos premium de “producir y vender coches eléctricos con pérdidas”.

Algunos de los detalles del proyecto muestran hasta donde había avanzado su equipo: la inversión ya había alcanzado los 500 millones de libras (unos 559 millones de €) que salieron de su propio bolsillo. Aunque Dyson es el hombre más rico de Gran Bretaña, con un patrimonio de 16.200 millones de libras, el riesgo y el fracaso todavía son motivo “de tristeza y decepción”, asegura.

Sin embargo, la compañía mantiene su intención de invertir 2.750 millones de euros en nuevas tecnologías, entre ellas, una batería con mayor densidad energética y mucho más segura. Además, no cierra la puerta a retomar el proyecto de su coche “cuando la circunstancias comerciales sean las correctas. La puerta del garaje nunca se cierra“, aseguró Dyson no hace mucho en una entrevista.

La reparación de la carrocería del eléctrico de Dyson no será, de momento, un reto para los profesionales de los talleres CertifiedFirst, pero sí podrás contar con los expertos en chapa y pintura para cualquier problema que surja en la carrocería de tu coche ¡Encuentra tu Certi de confianza!

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