Cómo cuidar la pintura y la carrocería de tu coche durante el invierno

Cómo cuidar la pintura y la carrocería de tu coche durante el invierno

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El invierno trae consigo condiciones meteorológicas muy adversas que afectan a la carrocería y la pintura de tu coche (frío, lluvia, nieve, viento, hielo…). Sin embargo, no es el único enemigo, ya que el barro o la sal utilizada para evitar el hielo y la nieve en las carreteras son otros elementos que pueden causar estragos en la pintura de tu vehículo.

Y es que la sal, el barro, la nieve y la humedad pueden provocar la aparición de óxido, que, con el tiempo, puede extenderse a otras partes del automóvil. El óxido, además de no verse bien, puede causar daños importantes en la carrocería.

Cómo cuidar la carrocería de tu coche en invierno

Por eso, para evitar graves daños en el exterior de tu coche, que te obliguen a solucionarlos en el taller, no está de más recordar algunos consejos básicos.

¿El primero? Ya sabes: lavar el coche a menudo, sobre todo, si circulas habitualmente con él. No eludas el lavado periódico (semanal es lo óptimo) pensando en que se volverá a ensuciar enseguida. Desde que la sal o el barro se adhieren a la pintura literalmente comienzan a ‘comérsela’.

En invierno ¿usas guantes para proteger tu piel del frío? Pues lo mismo deberías hacer con la ‘piel’ de tu coche. Y ahí viene el segundo consejo: encerándolo en esta época del año. Una capa de cera ayudará a proteger la pintura de los efectos dañinos de la lluvia, el frío, el hielo, la nieve, así como de la sal o el barro.

Ten cuidado al retirar el hielo y la suciedad. Hazlo lo antes posible, pero, eso sí, presta atención a las ‘herramientas’ que utilizas para ello. Olvídate del agua caliente y de productos agresivos que, cuando menos, pueden rayar la pintura.

Otra forma de mantener tu coche protegido en invierno es cambiar las alfombrillas por unas de goma y aspirarlas o limpiarlas semanalmente. Entrar y salir del coche es una de las formas más comunes de arrastrar barro, suciedad, sal… al interior.

¿Y cómo lavar mi coche en invierno?

En invierno, no son muchos los días que ‘invitan’ a lavar el coche al aire libre. Sin embargo, el esfuerzo valdrá la pena. En el caso, de que elijas hacerlo tú mismo, ten en cuenta algunas recomendaciones:

Si al lavar el coche, la carrocería tiene hielo (o nieve), retíralo con una bayeta de microfibra o un cepillo suave. Y si limpias el coche con temperaturas bajo cero, circula antes unos minutos. Esto ayudará a derretir el hielo (o la nieve) que pueda estar adherida a la carrocería.

Eso sí, retira antes (si lo hay) el hielo o la nieve del parabrisas. Y para ello, utiliza una rasqueta específica (o cepillo suave si es nieve). Cualquier otra cosa puede rayar también el cristal, lo que, a la larga, supondrá otro problema más.

Insistimos: no uses agua caliente, pero sí puedes utilizar agua tibia (mejor que si está fría), ya que ayudará a retirar más fácilmente la suciedad. Asimismo, evita lavar tu automóvil cuando la temperatura esté por debajo de cero, pues corres el riesgo de que el agua se congele sobre la carrocería.

Al limpiar el coche, sobre todo si lo haces con manguera a presión, no olvides rociar de agua también los bajos de tu automóvil, así como por los espacios donde la suciedad, la sal y el barro puedan esconderse. Y asegúrate de secar tu vehículo lo mejor posible.

Cómo combatir el óxido

La sal y la humedad pueden causar la aparición de óxido y corrosión  en tu automóvil. Y una vez que comienza a oxidarse, es difícil detenerlo. El óxido puede aparecer en cualquier lugar: debajo de la pintura, debajo del automóvil donde hay metal desnudo, y en rincones y grietas que ni siquiera sabías que existían. Entonces ¿cómo puedo detenerlo?

Inspecciona llantas, parachoques, pasos de ruedas y la parrilla delantera, que son los principales lugares donde se acumula la sal de la carretera (y donde es más probable que comience la oxidación).  Busca signos de corrosión donde se unen dos piezas de metal: verifica también las puertas, el capó, el maletero…

No pierdas de vista los bajos (la sal y otros productos químicos aumentan la probabilidad de que se desarrolle óxido), ni permitas que el agua (por muy limpia que esté) se asiente en tu automóvil, ya que puede llegar a ‘romper’ la capa de pintura y causar óxido.

Lavar tu coche con frecuencia en invierno, y secarlo convenientemente ayudará a conservar mejor la pintura y la chapa de tu coche, al prevenir la formación de óxido. Y a la más mínima señal de corrosión, acude a un taller de confianza para reparar el desperfecto y evitar que el daño vaya a más.

¿Y dónde mejor que en la Red de talleres expertos en chapa y pintura? En CertifiedFirst damos solución a cualquier problema que surja en la carrocería de tu coche ¡Pruébanos!

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