Los efectos negativos de la lluvia en tu coche: consejos para cuidar la pintura (y la carrocería)

Los efectos negativos de la lluvia en tu coche: consejos para cuidar la pintura (y la carrocería)

CompartirFacebookTwitterGoogle+Email

Lavar con frecuencia la carrocería (y el interior) de tu coche permitirá que la pintura, plásticos, tapicería y demás elementos permanezcan en buen estado durante más tiempo. Pero cuando decimos “lavar” no significa que en los meses de más lluvias ‘pasemos’ de hacerlo, pensando que el líquido elemento hará el ‘trabajo sucio’ por nosotros. Y es que, por mucho que sea agua, la lluvia nunca puede sustituir un lavado ¿Por qué?

Si nos hemos descuidado y tenemos el coche sucio —polvo, cacas de pájaro…—, y cae un chaparrón, puede que nos esté haciendo un pequeño favor, pues puede que elimine parte de esa suciedad. Sin embargo, ten en cuenta que la lluvia no es precisamente un buen aliado de la carrocería y la pintura de tu coche. Y es que la propia lluvia y la humedad que trae consigo, acaba deteriorándolas.

¿Por qué afecta la lluvia al exterior de tu coche?

La lluvia puede provocar muchos efectos negativos sobre la pintura y la carrocería de tu vehículo. Por eso, vamos a enumerar algunas razones y darte algunos consejos para evitar ese deterioro y así mantener la carrocería y la pintura de tu coche en buen estado el máximo tiempo posible.

No olvides que la carrocería no sólo tiene una función estética, por lo que cuidarla también contribuye a tu seguridad. Por eso, el principal consejo es que después de unos días de lluvia, y aunque se prevean más precipitaciones, laves el coche, sobre todo, si pasa mucho tiempo a la intemperie y lo mueves. Y si no has encerado el coche o hace más de 4-5 meses, encéralo: la cera hará que las gotas de lluvia resbalen y no se acumulen en tu coche.

Suciedad en el asfalto

En primer lugar, debes saber que el asfalto acumula una gran cantidad de suciedad especialmente durante las épocas del año y zonas con menos lluvias. Dicha suciedad proviene del polvo, los gases de escape, pequeños vertidos de líquidos como aceite anticongelante, combustible, restos de neumáticos, etc.

Con la lluvia, el agua levanta todos esos restos y al pisarlos (o con las mismas salpicaduras que producen las gotas) acaban en la pintura y en los bajos de nuestro coche. Y toda esta mezcla de suciedad ataca a la carrocería de tu coche.

Conducir con lluvia

La resina y hojas de los árboles

¿Recuerdas todos esos ‘enemigos de la carrocería de tu coche en otoño? Si llueve y hemos aparcado bajo un árbol, las gotas que caerán sobre tu coche habrán arrastrado resina (y/o melaza), quedando depositada y pegada no sólo a la carrocería, también a ventanillas, cristales y juntas de goma.

Asimismo, es más que probable que caigan hojas acompañadas de mucha suciedad, que también pueden dañar tanto la chapa como la pintura, más si tardamos en retirarlas.

Partes bajas: barro y alquitrán

Con la lluvia aparece el barro y, más si circulamos por vías sin asfaltar, éste se quedará ‘pegado’ tanto en los bajos como en las zonas inferiores de la carrocería y pasos de rueda. El barro retiene la humedad y si lo dejamos mucho tiempo en la pintura o en las partes metálicas del coche acabará atacándoles y produciendo corrosión. Por eso es tan importante eliminarlo cuanto antes.

Por su parte, de toda esa suciedad que se acumula en la carretera, el alquitrán puede ser el peor enemigo, sobre todo, con las primeras lluvias tras el verano. Y es que el alquitrán se puede derretir con las altas temperaturas y quedarse sus restos en la calzada y, con la lluvia y las salpicaduras, puede acabar en la carrocería del coche, especialmente en las partes bajas. Consejo: para eliminarlo, mejor utiliza productos específicos y evita frotar.

Lluvia y corrosión

La lluvia, y todos sus ‘socios’ aparejados, es especialmente peligrosa si las partes metálicas de la carrocería se encuentran al descubierto. Es decir, si por un golpe, un chinazo o un profundo arañazo se elimina la pintura y la chapa queda visible. No olvides que la pintura es una fina pero resistente capa anticorrosión.

De quedar al descubierto, la corrosión atacará rápidamente las partes metálicas y se irá propagando poco a poco por toda la zona levantando, incluso, la pintura de las partes colindantes. No olvides que una pieza con corrosión pierde sus capacidades de resistencia.

Por eso, ante cualquier golpe, arañazo profundo o chinazo que llegue a la chapa, lo mejor es acudir a tu taller de confianza y repararloConfía el cuidado de la carrocería de tu coche a los expertos en chapa y pintura ¡Encuentra tu taller CertifiedFirst más cercano y ponlo a prueba!

CompartirFacebookTwitterGoogle+Email

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>