Stout Scarab: así era el primer coche de la historia con carrocería monovolumen

Stout Scarab: así era el primer coche de la historia con carrocería monovolumen

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Se suele considerar al Renault Espace como el modelo que dio origen al segmento de los monovolúmenes. Su nacimiento en 1984 era una apuesta arriesgada. Con las carreteras llenas de utilitarios y berlinas, aquel diseño rompedor, que basaba su atractivo en el espacio y su modularidad interior, ofrecía serias dudas de éxito. Sin embargo, este modelo no fue tan pionero como parece…

Y es que en la década de 1930, William B. Stout, un inventor y diseñador norteamericano que se hizo un hueco en la aviación con su Stout Metal Airplane Company, y en la automoción, llegando a ser ingeniero jefe de Packard Motor Car Company, lanzó con su propia empresa, Stout Engineering Laboratories, el Stout Scarab, el que sí podríamos considerar primer monovolumen de la historia.

Scarab, el ‘escarabajo’ norteamericano

En aquel momento, los diseñadores europeos buscaban ofrecer automóviles pequeños y económicos con motor trasero (de ahí surgieron el Volkswagen Escarabajo o el Mercedes 130, entre otros). A William Stout le gustó el concepto, tanto que el nombre Scarab, que significa ‘Escarabajo’, no es casualidad.

El primer prototipo plenamente funcional del Stout Scarab debutó en 1932

Adoptó la idea pero dándole una vuelta de tuerca ¿Por qué debía ser un utilitario asequible y no un gran automóvil de lujo? El primer prototipo plenamente funcional del Stout Scarab debutó en 1932, aunque el modelo de producción no se presentó hasta 1935, ya firmado por la Stout Motor Car Company.

Carrocería transgresora

El Scarab seguía los principios de diseño que Stout aplicó fabricando aeronaves. A primera vista impactaba por sus formas transgresoras que no dejaban a nadie indiferente. De hecho, su aspecto exterior de estilo Art Decó, lo convertían en toda una obra de arte sobre ruedas.

Su diseño estaba destinado a favorecer su aerodinámica. Así, el Scarab contaba con pasos de rueda integrados en la carrocería, el parabrisas estaba inclinado, carecía de estribos, tenía ruedas traseras carenadas, los paragolpes estaban pegados a la carrocería y las bisagras de las puertas quedaban ocultas. Incluso, las manetas de las puertas estaban enrasadas en la carrocería.

A diferencia del resto de coches que asentaban su carrocería sobre el chasis, Stout recurrió a una estructura monocasco. La ausencia de los característicos estribos laterales de los coches de entonces permitió hacer un habitáculo que utilizaba toda la anchura del automóvil, redundando en un interior sin precedentes. La gran distancia entre ejes también contribuía a dejar un espacio diáfano.

scarab_trescuartos trasero

Puertas asimétricas

La trasera, sin embargo, era muy alta al alojar el motor. Esta característica reducía mucho la visibilidad posterior, lo que hacía que ciertas maniobras resultaran complicadas para el conductor. Una dificultad que se incrementaba por tu tamaño (medía de 4,97 m) y porque carecía de retrovisores, también por aerodinámica.

Otra de las peculiaridades de su diseño es que contaba con dos puertas con un diseño asimétrico. El lado izquierdo tenía una puerta convencional para el conductor y el derecho otra, desplazada hacia la parte central para permitir el acceso al asiento del acompañante y las plazas traseras.

El Stout Scarab era un adelantado a su tiempo, pero no sólo por su diseño. También en su construcción había muchas innovaciones, tantas que probablemente fue el primer coche del mundo con chasis de aluminio (el prototipo de 1932), al menos en su mayor parte, pues uno pocos elementos sí empleaban acero.

Stout Scarab, trasera

Interior modulable

Con un frontal muy corto y aerodinámico, su futurista carrocería ofrecía un espacio propio de los monovolúmenes actuales. Además, situar el motor detrás permitía adelantar la posición del conductor cuyo asiento era fijo. Mientras, el del copiloto y el trasero presentaban una innovadora solución de modularidad que permitía jugar con diversas configuraciones. Incluso se podía montar un pequeño salón ya que se ofrecía una pequeña mesa plegable.

Las comodidades del interior se notaban en la tapicería de piel, un sistema de iluminación ambiental, calefacción con termostato o el sistema de ventilación que filtraba “agua, polvo, polen e insectos”. El confort de marcha era insuperable, llegando a niveles nunca vistos incluso en los coches más lujosos del momento.

Un lujo al alcance de pocos

Stout fabricó su coche con la intención de comercializar apenas un centenar de unidades. Sin embargo, su aspecto era demasiado transgresor y extraño, y su precio tampoco acompañaba. Los 5.000 dólares (unos 4.300 euros) que costaba, se traducen en unos 90.000 dólares (unos 77.500 €) actuales.

Por este motivo sólo se fabricaron nueve unidades, todas ellas realizadas a mano y con pequeñas diferencias entre sí. Hoy en día sobreviven la mitad, y una de ellas se exhibió en el Concours of Elegance de 2019 en Londres.

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