¿Cómo sería la atómica carrocería de un coche movido por energía nuclear?

CompartirFacebookTwitterGoogle+Email

¿Cómo sería la atómica carrocería para un coche movido por energía nuclear?

Biodiésel, combustibles alternativos, vehículo eléctrico… A mediados del siglo pasado lo más “in” iba por un camino muy distinto. Tan distinto que Ford se semeró en diseñar un vehículo cuyo motor funcionase gracias a energía nuclear.

Ford Nucleon, el coche que no necesitaría repostar

¿Pensabas que la idea de un coche que funcionase a pila o con una potente batería es de hace poco tiempo? Nada de eso: en los años 50 Ford esbozaba la idea de un coche que en vez de funcionar con un motor convencional funcionaría con reactor nuclear y que, por tanto, no necesitaría -casi- repostar.

En teoría, el Ford Nucleon dispondría de una autonomía máxima de 8.000 kilómetros. ¡Casi nada!

Y todo gracias a ese pequeño reactor nuclear alimentado por cápsulas de potencia con núcleos radiactivos. Cuando el “combustible” estuviese a punto de agotarse, es decir, de perder su potencia energética, simplemente habría que sustituir las cápsulas en un taller especializado.

Carrocería pensada para proteger a los pasajeros del reactor de cola

Por supuesto, la parte mecánica y funcional del coche obligaba a pensar en el diseño de la carrocería de forma distinta. Uno de los puntos importantes era ofrecer la máxima protección del automovilista y ocupantes del vehículo respecto al reactor nuclear, que estaba situado en la cola. Por ello, se pensó que la cabina debía estar lo más alejada posible de la parte trasera del vechículo.

Siguiendo la línea futurista de algunos famosos prototipos de la época (estamos en 1958) el Ford Nucleon fue concebido con techo voladizo (con tomas de aire en la parte delantera y en la base), ventanilla trasera compuesta y parabrisas de una pieza.

¿Cómo sería la atómica carrocería para un coche movido por energía nuclear?

Sin embargo, el Ford Nucleon no pasó de un prototipo realizado a escala. Jamás se fabricó un reactor de tamaño tan pequeño y lo bastante seguro y, por otro lado, el miedo a la energía atómica tampoco fue del todo superado, lo que diluyó el proyecto, aunque ha quedado para la posteridad en forma de maqueta en el museo de Ford.

CompartirFacebookTwitterGoogle+Email

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>