Así era el “Pequeño Bastardo”, el coche que vivió los últimos momentos de James Dean

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Así era el “Pequeño Bastardo”, el coche que vivió los últimos momentos de James Dean

El mítico actor James Dean es un perfecto ejemplo de lo que se conoce como  icono. Vivió deprisa, con la rebeldía por bandera, y nos abandonó demasiado pronto, consiguiendo una inmortalidad que, sesenta años después, continúa intacta. Parte del mito nace en el cine y en las películas cuyos atormentados personajes, interpretados por Dean, dejaron huella en la historia cinematográfica. La otra parte nace, muere y vuelve a nacer en la carretera, al volante de un Porsche Sypder 550 al que el actor había puesto el apodo de “Pequeño Bastardo”.

Así era el “Pequeño Bastardo”, el coche que vivió los últimos momentos de James Dean

Era imposible confundir el coche de Dean con otro: hizo pintar en la parte trasera de su carrocería esas palabras, “Pequeño Bastardo” (Little Bastard, en inglés). También había hecho pintar en las puertas y capó el número 130. Efectivamente, el joven actor era muy aficionado a las carreras. A la velocidad. A los coches. Una afición que le costó la vida a los 24 años en la llamada “carretera de los corredores”, una vía en la que el límite de velocidad era de 40km/h y que Dean atravesó a unos 140km/h, aunque sobre el punto acerca de si el actor circulaba o no con exceso de velocidad hay cierta controversia. El también actor Alec Guiness se lo había advertido: «Si te subes en ese coche, te encontrarán muerto en una semana».

El Porsche maldito

James Dean sentía fascinación por los deportivos. Se dice que el Porsche 550 Spyder en realidad era para el actor un vehículo de transición ya que tenía puestos sus ojos en el Lotus Mk X, un coche que tenía encargado pero que no iba a estar a tiempo para poder participar en una carrera en Salinas. Precisamente a la que Dean pensaba ir y a la que no llegó.

Así era el “Pequeño Bastardo”, el coche que vivió los últimos momentos de James Dean

El Porsche 550 Spyder es uno de los deportivos biplaza más reconocidos del mundo, pese a que sólo se fabricaron 90 unidades. Su carrocería, de un bonito color gris plata, era muy ligera y sin techo. Contaba con propulsión trasera y gracias a una exquisita aerodinámica conseguía 220 km/h con 110 caballos de potencia y un motor de 4 cilindros.

Así era el “Pequeño Bastardo”, el coche que vivió los últimos momentos de James Dean

Tras el accidente en el que Dean falleció y un amigo suyo quedó malherido, el 550 Spyder quedó destrozado. George Barris, conocido “customizador” de coches de famosos se hizo con él, pero la leyenda negra que rodea al vehículo no hizo sino aumentar a través de los más variados e inexplicables accidentes en los que se veía implicado: un mecánico se rompió ambas piernas cuando los restos del coche le cayeron encima, un conductor que había comprado el motor del coche murió en otro accidente de tráfico, a un estudiante le cayó de nuevo casi el coche encima en una exposición, un camión que lo transportó sufrió un accidente, muriendo el conductor, y hasta unos ladrones que intentaban robar piezas del Spyder salieron heridos de la operación…

Hoy en día nada se sabe acerca del paradero del coche, lo que mantiene vivo el misterio. Un precioso coche marcado por la tragedia.

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