¿Sabías que McLaren fue el primero en introducir el uso de la fibra de carbono en la automoción?

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¿Sabías que McLaren fue el primero en introducir el uso de la fibra de carbono en la automo

Los vehículos de carreras han funcionado a menudo como banco de pruebas para innovaciones que no llegan al automovilista medio hasta mucho tiempo después. Si las famosas flechas de plata han pasado la historia por reducir su peso gracias a la pintura, el fabricante McLaren puede presumir de haber presentado a principios de la década de los 80 su primer monoplaza construido fundamentalmente con fibra de carbono.

Del despectivo “plástico negro” a la omnipresencia de la fibra de carbono

Durante los años 70, cuando se pensaba en ligereza, se pensaba en el aluminio sobre todo. McLaren dio un salto cualitativo importante: en 1981 presentaba el MP4/1, su primer monoplaza fabricado principalmente con fibra de carbono. No había sido un camino fácil y de hecho la industria era bastante escéptica respeto a las posibilidades de este material en la Fórmula 1. Lo llamaban “plástico negro” y dudaban de su resistencia debido a que se habían dado fracasos en otros proyectos que habían utilizado fibra de carbono.

Tras el proyecto de McLaren estaba John Barnard, diseñador de la casa y que hoy en día es considerado prácticamente como el padre de la F1 moderna debido precisamente a sus avances en la construcción de chasis a partir de fibra de carbono y en la caja de cambios semi automática. Apoyaba la idea la empresa norteamericana Hercules Aerospace.

Un accidente que demostró las bondades de la fibra de carbono

Fue un accidente lo que calló la mayoría de voces burlonas sobre la fibra de carbono. Aquel mismo año, durante el Gran Premio de Italia el piloto de McLaren John Watson sufrió un aparatoso accidente en la carrera. No es sólo que el vehículo chocase brutalmente contra las barreras, es que además el impacto acabó en una impresionante explosión. Por supuesto, los presentes daban por muerto al joven piloto. Sin embargo, al poco tiempo Watson salió ileso del monoplaza. La fibra de carbono había hecho su magia: el vehículo no sólo era más ligero y rápido sino que protegía más y mejor al piloto.

De hecho, hoy en día prácticamente el 90% de un monoplaza está construido con importante presencia de fibra de carbono: chasis, alerones, asiento, volante y hasta el caso y hans (el soporte para cabeza y cuello) del piloto.

McLaren lo ratificó pronto: aquel mismo 1981 resultaron ganadores en el Gran Premio de Gran Bretaña, confirmando que la apuesta que habían hecho por la fibra de carbono había sido una apuesta ganadora.

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