De la biología a la mecánica de coches: la historia de Francisco Javier

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La vida personal y también la profesional a menudo dan muchas vueltas. Que se lo digan a Francisco Javier, un joven malagueño que iba para biólogo y que ahora se dedica a la mecánica del automóvil, pasando en medio por un empleo de repartidor. Además, ha sido el flamante mejor expediente de Andalucía en el Grado Superior de Automoción en la rama de Transporte y Mantenimiento de Vehículos. Pero ¿cómo un joven que inicia estudios de biología acaba preparándose para ser mecánico de coches?

De biólogo a mecánico de coches

Los padres de Francisco Javier querían que su hijo fuese a la universidad y estudiase una carrera. Como tantos otros padres de este país. El joven malagueño les hizo caso y optó por la rama de biología. “Mis padres influyeron para que cogiera una carrera, pero era mi decisión”, comentaba Francisco Javier en una entrevista en el Diario Sur.

Durante seis años Francisco Javier compaginó sus estudios en la facultad de Biología con diversos empleos, quizás en parte porque pronto se dio cuenta de que las salidas laborales para un biólogo eran más bien escasas. Pero finalmente dejó la carrera: “No llegué a terminarla. Estaba trabajando y estudiando y al final dejé la carrera porque no veía que tuviera salida fácil”. Tras abandonar sus estudios empezó a trabajar como repartidor de fruta, empleo que conservó durante diez años.

Después, un nuevo revés y Francisco Javier perdió su trabajo. En seguida se planteó estudiar de nuevo, pero una profesión en vez de una carrera universitaria. “La FP tiene bastantes más salidas que la universidad”, asegura. Y se matriculó en un curso para desempleados de Mecánica de Vehículos Ligeros. Después de hacer prácticas en un taller, decidió profundizar en su formación y realizó un curso para desempleados de Chapa y Pintura y se matriculó en el Grado Superior de Automoción, donde ha sido señalado como el mejor alumno de Formación Profesional en la rama de Automoción de Andalucía gracias a su impoluto expediente. Y no sólo eso, sino que además ha conseguido trabajo: un contrato por tres años en una empresa que realiza ITVs.

¿Y qué dicen sus padres ahora? “Me decían que no la dejara (la carrera), aunque ahora están muy contentos, superfelices por lo que he conseguido y la forma en la que lo he hecho” ¡Y no es para menos! Pero al margen de los éxitos, lo importante es que al final Francisco Javier ha encontrado su camino en el universo de la mecánica.

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