3 agentes corrosivos presentes en la calzada y cómo combatirlos

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3 agentes corrosivos presentes en la calzada y cómo combatirlos

Podría decirse que el peligro de la corrosión rodea a tu coche por todas partes, camuflado entre elementos cotidianos y naturaleza.

En general cualquier agresión a la pintura es un foco de corrosión en potencia; por eso, el cuidado y mantenimiento de la pintura del coche es necesario para asegurar una buena salud de la chapa durante más tiempo.

Por decirlo de alguna manera, el óxido se ‘reproduce’ y, si no actuamos a tiempo, lo que parece un pequeño punto de oxidación sin mayor importancia puede acabar por convertirse en un problema bastante más serio.

La capa de pintura, además de embellecer el aspecto exterior del coche, precisamente cumple la función de proteger la chapa, es decir, de evitar que el metal de la carrocería quede expuesto al aire (en realidad, al oxígeno).

¿Con qué debemos tener cuidado los automovilistas? Toma buena nota de estos elementos que pueden desencadenar óxido en la chapa de tu coche.

Las piedritas y grava de la calzada

¿Verdad que a menudo cuando vas conduciendo notas cómo pequeñas piedritas impactan contra el coche? Tanto si es la grava que nuestro coche levanta al pasar como si es proyectada desde otros vehículos, esas piedritas pueden producir pequeños daños en la pintura, exponiendo el metal al oxígeno.

La sal

En invierno, la sal es vertida sobre la carretera cuando hay nieve o hielo para mejorar la seguridad vial. Sin embargo, tiene un efecto secundario bastante negativo, y es que la sal es muy corrosiva. Por eso, si circulas por carreteras nevadas o heladas donde habitualmente se echa sal debes lavar muy a menudo el coche, prestando especial atención a las partes bajas.

La humedad

La humedad es un enemigo invisible y difícil de combatir. Puede buscar cobijo en las partes más inaccesibles de la carrocería y quedarse durante mucho tiempo. Un claro ejemplo lo tenemos en las zonas costeras, donde la chapa de los coches sufre bastante. Igual ocurre con las manchas de barro, que guardan la humedad por más tiempo en contacto con la carrocería. Lo que debemos tener en cuenta es que el agua es un ‘facilitador’ de la corrosión.

Es realmente complicado que un vehículo no se vea expuesto a estos agentes corrosivos a lo largo de su vida. Pero podemos hacer dos cosas principalmente para proteger la pintura y la chapa del coche frente a estas agresiones.

En primer lugar, hay que tomarse muy en serio la limpieza del coche. Mantener hábitos de limpieza semanales y eliminar cualquier rastro de sal, barro, grava etc. ayuda a cuidar la pintura del coche.

En segundo lugar, hay que preocuparse de examinar ocularmente la carrocería del coche y localizar los pequeños focos de corrosión que pueda haber. En caso de localizar arañazos, golpes, abolladuras etc., para evitar males mayores, la solución pasa por acudir a tu taller experto en chapa y pintura CertifiedFirst y reparar los daños de la pintura cuanto antes. ¡Te esperamos!

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